
Terminó la Vuelta, hace un par de meses se acabó el tour y como a muchos (el sr Patton entre ellos) se nos acaba la ilusión que nos persigue todos los años con nuestros “mundialitos”.
En la mañana de hoy se dió inicio a la Clásica de Ciclismo Senior Master en mi ciudad (Popayán), ¡Que espectáculo tan bacano ver a mas de 300 ciclistas entrados en años y sobrados en kilómetros que iniciaban una dura competencia que recorrerá el suroccidente colombiano!. Para mi es imposible no verlos como héroes que recorren sobre sus bicis miles y miles de kilómetros, haciendo el quite a la muerte y sus buses, huecos y los fuertes cambios climáticos producto de nuestros amados pisos térmicos.
Definitivamente, el ciclismo es como un pequeño circo que alegra el rosario de poblaciones y caserios que se forman a lo largo de nuestra (única) via panamericana.
Aunque soy poco amigo del pavimento (creo que en la vida me he montado un par de veces en bicicletas de ruta… lo mio son las llantas gruesas, las suspensiones, el barro y el olor a monte) he visto muchas veces la expresión en el rostro de asombrados niños que salen de sus casas para darnos aliento y en mas de una ocasión, un poco de agua para detener nuestra lenta agonía después de varias horas de andar perdido.
Siempre me he preguntado porqué ahora el ciclismo no despierta tantas pasiones como lo hacía a principio de siglo, donde el principal evento deportivo eran las carreras bajo techo. Si no estoy mal, producto de la secuelas de una de las guerras mundiales, la fiebre por las dos ruedas desapareció a manos del balon y sus 22 seguidores.
Personalmente, desde muy pequeño he sentido el ciclismo cerca. Recuerdo que cuando la vuelta a colombia pasaba por la avenida central de mi ciudad, junto a mi papá salíamos a verlos pedalear por la “panamericana”, es más, recuerdo que cuando era niño me regaló un mini disco (de acetato o vinilo, por supuesto) con una canción que yo no sé quien compuso pero era en honor a Lucho Herrera y la Vuelta a Colombia. No me olvidaré jamás del rostro ensangrentado de Luchito - producto de su maravillosa idea de inventarse una nueva forma de bajarse de la bici abruptamente en las carreteras francesas -, así tampoco olvido los buenos momentos con Santiago Botero, Oliverio Rincon (curioso, es de los mas amados y recordados en España) y Fabio Parra.
Hace un par de años, mientras estaba en lejanas tierras, junto con el doctor Cavor nos fuimos de peregrinación al Alpe d’Huez. Ese fin de semana había un evento de downhill en bici que queríamos ver: La mega-avalancha, una salvajada donde 500 ciclomontañistas bajan por las montañas y caminos de una estación de esquí… ¡y todos al mismo tiempo! , pero también tenía que conocer el mítico ascenso para ver de primera mano qué diablos fué que hizo Luchito por esos lados.
La verdad y comparando su inclinación, el ascenso se parece mucho a la Linea o al alto de letras, solo que ahi se sube apenas hasta los 1700 m sobre el nivel del mar… Lo realmente impresionante, son las vías completamente pintadas con los nombres de los corredores (como en la foto, solo que sin Dave Watson saltando sobre los ciclistas)… cuando ibamos en un bus (que respetaba a los ciclistas que subian al alto) nos dimos cuenta que en cada curva había un cartel con el nombre del vencedor del ascenso en cada año y ahi lo encontramos, en la curva 13 o 14 estaba una valla donde aparecía lo siguiente:
LUIS HERRERA
COLOMBIE
1984
Un par de semanas después estabamos en medio de los campos elíseos buscando un buen lugar para ver llegar al lote de ciclistas sobrevivientes de las montañas francesas. Nos sorprendimos al ver tanta gente y nos asombramos mas cuando nos dimos cuenta que teníamos la UNICA bandera de Colombia en medio de tantas de Francia, EEUU y Alemania. Lo bueno es que en medio de tanto gringo, Santiago Botero alcanzó a saludarnos cuando su equipo (el telekom) hacía el paseillo de despedida.
Esa día, desde las 9am estuvimos guardando puesto en medio de un gentío para ver la llegada de los ciclistas, mas o menos a las 4pm. Desde muy temprano la gente se había apostado en la vía, por lo que nos tocó voltear un rato, hasta donde encontramos una valla perfecta para hacernos y poner nuestra banderita.
La espera era larga y monótona, hasta que vimos un helicóptero que nos sobrevolaba. Después de unos momentos empezamos a ver la caravana de carros acompañantes, primero unos niños ñoños con uniformes de Eurodisney saludaban a todos (si claro, hicieron todo el recorrido, ajá….) y después, a gran velocidad, vimos pasar los carros de la once, mavic, shimano, colnago… hasta que al final, ahi estaban: no sé si eran 100 o 200 ¡pero venían dando biela en forma! iban agrupados, rápido, muy rápido, por ahi vimos a Armstrong en su bici dorada… al Santi… perdido en medio de todos los del telekom…
Mientras los veíamos, nos unimos al grito de ¡Allez! ¡Allez! (¡Vamos! ¡Vamos!) que un grupo de nuevos amigos gritaban igual de emocionados que nosotros. Recuerdo un momento muy especial: Uno de los copilotos de los carros acompañantes de la organización gritó ¡oh Colombie! mientras veía nuestra bandera y nos saludaba.
Pa’que pero ese día me sentí muy orgulloso de todos los ciclistas colombianos que en algún momento han buscado la gloria en tierras lejanas.
Realmente, mi orgullo no sólo es por los ruteros, sino por mis colegas ciclomontañistas:

(Imagen tomada de Rinomountainbike)
Leonardo Páez, uno de los mejores ciclomontañistas del mundo en las pruebas de marathón. Si su mercé se mama por pedalear tres horas y recorrer 40 kilómetros, qué opina de este personaje: Da biela durante 90 kilómetros en los circuitos mas duros alrededor del mundo, y lo mejor, ha sido el ganador de varias pruebas mundiales. Actualmente compite por uno de los mejores equipos del mundo: El Full Dinamix.
Mauricio Estrada. Para mi, uno de los mejores daunjileros que hay en nuestras tierras. Lastimosamente también, uno de los muchos ejemplos de grandes deportistas que por falta de patrocinio tuvo que emigrar a otras tierras para alcanzar sus sueños.
Les cuento su historia: Mauricio hacia patinaje extremo hasta el día en que conoció la bici de montaña. Empezó a competir en las carreras de nuestro campeonato nacional y después de un tiempo logró el ansiado patrocinio para correr de forma local. No me pregunten cómo pero gracias a Santa Cruz (un importante fabricante de los EEUU) se fué a España a correr el Campeonato Español, donde le fué muy bien:

Lastimosamente y por problemas con la berraca visa, Mauricio tuvo que devolverse a Colombia, pero hace un par de meses resultó ganador de una competencia que organizó Redbull en Mamancana (Una reserva natural ubicada en Santa Marta) y nos representará en el Redbull Empire Rider, una competencia que pondrá a bajar a los mejores daunjileros de América por los caminos de Machu-Pichu.